“Nunca imaginé que algo tan sutil pudiera hacerme sentir tan bien.”
“Pensé que la toxina botulínica me iba a cambiar la cara… pero lo que cambió fue mi expresión. Me veo más descansada, más natural y la gente solo me dice: ‘¡qué bien te ves!’. Gracias, doctora, por entender lo que quería sin que tuviera que explicarlo tanto.”